Actualidad de la Teoría Crítica según Axel Honneth


[Reseña de Axel Honneth, Patologías de la razón, Katz, 2009]

Por Daniel Barreto

Cuando hoy nos preguntamos por la actualidad de la Teoría Crítica, por la presencia de los pensadores de la Escuela de Frankfurt, encontramos un referente en la obra del filósofo Axel Honneth. Honneth es el actual director del Instituto de Investigación Social, fundado en los años veinte, por tanto continuador en las labores de dirección de Max Horkheimer y Th.W. Adorno. La continuidad ha sido, por supuesto, vía Jürgen Habermas, de quien Honneth fue discípulo. Pero, cuidado, Honneht no es una especie de albacea nostálgico. Su trabajo filosófico es autónomo y creativo. La continuidad y la herencia tienen lugar en Honneth del modo más fiel posible, es decir, a través de la crítica.

Cabe considerar los ensayos reunidos en Patologías de la razón (Katz, 2009) como fruto de la combinación de dos intereses estrechamente relacionados: la revisión de la historia de la Teoría Crítica y la pregunta por su actualidad. Dos trabajos centrales, uno dedicado a los elementos compartidos por los heterogéneos pensadores de la Escuela (Th. W. Adorno, M. Horkheimer, H. Marcuse, W. Benjamin, E. Fromm o J. Habermas), y otro al concepto de “crítica”, exponen en qué sentido es necesaria la reactualización efectiva de la Teoría Crítica.

Tres elementos resultan constitutivos, según Honneth, en la articulación de la Teoría Crítica. Primero, el presupuesto ético implícito en la descripción de la sociedad moderna capitalista. El trasfondo ético, no por no manifestado directamente deja de ser fundamental en la orientación y el sentido de la crítica social. Es posible analizar y denunciar los fenómenos de deshumanización en la sociedad contemporánea porque se cuenta con un ideal normativo previo de sociedad lograda donde tendría lugar la verdadera emancipación. Ese ideal normativo es inseparable del modelo de crítica de la Escuela de Frankfurt.

En segundo lugar, los pensadores de la Teoría Crítica comparten el diagnóstico del capitalismo como «patología de la razón». Los procesos de deshumanización de las sociedades modernas están vinculados a la cosificación de la vida producida por la universalización de la forma mercancía. Honneth, que retoma de Lukács la categoría de “cosificación” para describir los efectos del capitalismo, señala la fuerte dependencia aquí de la Escuela de Frankfurt respecto del autor de Historia y conciencia de clase (1923). Esta dependencia no remite sólo a la lectura cruzada de Max Weber y Karl Marx, que la Teoría Crítica hereda de Lukács, sino más profundamente a la tradición de la izquierda hegeliana. Con la recuperación que hace Lukács de Hegel comienza un capítulo que no está cerrado. Frente a una demonización fácil de Hegel, Honneth propone reanudar, por un lado, la continuidad entre la Teoría Crítica y la izquierda hegeliana y, por otro, rescatar directamente de Hegel la categoría de eticidad (Sittlichkeit). Ciertamente, la idea hegeliana de que la razón es indisociable de la historia y que es posible criticar las deficiencias de la razón en una determinada situación histórica, remite a la presencia, más o menos oculta, de manifestaciones de la razón que apuntan a la posibilidad de una sociedad más justa donde los sujetos se encuentren en relaciones de reconocimiento recíproco. Una sociedad, dice Honneth, donde todos los individuos puedan aparecer en el espacio público sin sentir vergüenza de sí mismos.

En tercer lugar, Honneth indica como rasgo clave de la Teoría Crítica, la vinculación entre teoría e interés por la emancipación. La descripción de las patologías de la sociedad capitalista, de la racionalidad distorsionada por el capitalismo, es indiscernible de la voluntad de transformación política. Esta vinculación ha tenido diferentes formulaciones en los pensadores de la Teoría Crítica. Por ejemplo, en el primer Horkheimer, el interés de la Teoría Crítica era contribuir a la realización proletaria del socialismo. Pero, como se sabe, en lugar de la revolución comunista, vino el ascenso y los horrores del nazismo. Esto condujo a replantear profundamente el vínculo entre teoría y praxis. Adorno, por su parte, situaría en el arte la posibilidad de mantener la exigencia de una vida lograda más allá del individualismo de la sociedad moderna.

Honneth enfatiza el modelo de la terapia psicoanalítica para pensar la orientación liberadora de la Teoría Crítica: la asunción del Yo donde había Ello es entendida como el progreso de la razón sobre el sufrimiento del individuo. La vocación de la Teoría Crítica es el desenmascaramiento de las condiciones sociales que generan el sufrimiento de los sujetos. Estos tres rasgos —el presupuesto de un ideal de sociedad normativo, la denuncia del capitalismo como patología de la razón y el sentido práctico del análisis social— se asocian al concepto de crítica que urge heredar de la Escuela de Frankfurt.

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